Sublimación
Imagen: carnedepsiquiatria.

Sublimar significa pasar del estado sólido directamente al de vapor. En el caso de las emociones, puede representar el pasaje de la aparición de un impulso a su canalización para un uso constructivo, sin tener que atravesar el momento de descarga o explosión emocional.

Hay una parte de la agresividad que no se canaliza en la vida en sociedad. Aprendemos a adaptarnos al entorno, a convivir en ambientes atestados de otras personas, a soportar diariamente situaciones de desafío más allá de las propias capacidades, pero no hay una transformación conciente de la explosión reprimida. Y al igual que cuando se tapa el caño de escape de un auto, los vapores tóxicos se quedan adentro hasta que alguna disfunción se produce.

La represión de emociones negativas es más perniciosa que la emoción en sí. Sólo que a veces, la irrestricta expresión de esas emociones puede interferir con las libertades de los demás, e incluso resultar agresiva. La solución es sublimar, canalizar esa energía, sin reprimir ni llegar al punto de ebullición.

El Método DeRose, un entramado de conceptos y técnicas oriundos de tradiciones culturales muy antiguas, dispone de un acervo de recursos para aprovechar la energía derivada de situaciones de excesiva exigencia emocional o mental. Se trata de instalar un reflejo condicionado para que esa sublimación se produzca de manera espontánea, prácticamente sin esfuerzo.

Algunas de esas formas son, en orden ascendente de sutileza:

· La práctica de técnicas corporales. La forma antigua de entrenamiento corporal, que se compone de posiciones estables sostenidas por un lapso agradable, promueve el desarrollo de un particular tipo de conciencia corporal. Se logra apreciar sensaciones corporales que normalmente pasan inadvertidas, como los latidos del corazón o la circulación sanguínea, lo cual tiene la propiedad de devolver a la inteligencia la lucidez momentáneamente perdida, atontada por emociones más densas.

· La práctica de técnicas respiratorias. La variación conciente de los parámetros que caracterizan la respiración (ritmo y profundidad entre otros) permite interferir a voluntad en las emociones y pensamientos. En las situaciones de desafío, la respiración se altera, y mediante la instalación del dispositivo de hacer conciente la respiración en esas ocasiones, uno logra ponerse por encima del emocional turbulento y evaluar los hechos con más objetividad.

· El entrenamiento de contraponer a la emoción negativa su opuesto, es decir: a la inquietud, la estabilidad; a la ira, el cariño; a la posesividad, la generosidad, y así sucesivamente. Esto no es tan difícil como parece a simple vista, si hay determinación para superar esa emoción intoxicante. Ocurre que muchas veces el pensamiento se rehúsa a cambiar de objeto, como si se enviciara de ese sentimiento desagradable. No obstante, hasta el pensamiento puede ser reeducado, siempre y cuando haya una voluntad bien definida.


Cada semana, la instructora de Método DeRose Yael Barcesat comparte con los lectores de TuVerde pensamientos para poner en práctica y lograr una mejor calidad de vida. Como es costumbre, los invitamos a compartir pensamientos sobre estos textos abajo.

Más sobre el método DeRose:
MetodoDeRose.com.ar

Ediciones previas de Calidad de vida en práctica:
¿Cuál es la fórmula para ser disciplinado?
Iniciativa y acabativa
El cultivo de la sutileza