Foto: Yasuní-ITT

Como ya te contamos, mediante este proyecto el gobierno ecuatoriano pretende renunciar al aprovechamiento comercial y mantener indefinidamente bajo tierra casi mil millones de barriles de petróleo que se encuentran en el Parque Nacional de Yasuní, en la selva amazónica.

Si bien la iniciativa fue anunciada en el 2007 por el presidente Rafael Correa, existieron algunos desacuerdos respecto al financiamiento internacional. Es que la propuesta de las autoridades locales consiste en cuidar al medio ambiente al no explotar las reservas de 846 millones de barriles de petróleo que hay en el campo ITT, para lo que la comunidad internacional debería contribuir financieramente con al menos 3.600 millones de dólares.

Pero esta semana se ha dado un paso muy importante en relación con el proyecto: Ecuador, junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), firmó el martes pasado el fideicomiso sobre Yasuní-ITT con el fin de recoger el aporte económico internacional y apoyar la iniciativa del Gobierno de preservar la Amazonía del país.

Como explica en el sitio oficial la coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, con esta propuesta el planeta entero se beneficiará dado que al no explotar esas reservas de crudo la atmósfera dejará de recibir 407 millones de toneladas de carbono que se producirían en caso de explotación.

El proyecto recibirá los aportes económicos de otros países (con una importante ayuda de Alemania, Bélgica, Italia y España), organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales, empresas con responsabilidad social y ambiental, y apoyos individuales de los ciudadanos.

Además de los beneficios para el medio ambiente, la iniciativa genera un gran aporte en el respeto a las comunidades de la zona. Los intereses producidos por este fondo de alrededor de siete por ciento, se invertirán en la conservación parque nacional Yasuní y de otras 43 reservas naturales de Ecuador, además de otros proyectos sociales y energéticos.

Yasuní es uno de los lugares de mayor biodiversidad del planeta, abarcando 982 mil hectáreas en la cuenca alta del río Napo, en la Amazonía. Esta iniciativa no sólo es beneficiosa para el entorno del lugar, sino que representa un importante aporte para que en otros lugares del mundo se adopten medidas similares, entendiendo de una vez por todas que la mejor forma de desarrollo está dada en el cuidado de la naturaleza.

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